Cuál es la diferencia entre diamante y brillante

Cuál es la diferencia entre diamante y brillante

Son términos que a menudo se utilizan como sinónimos, pero no lo son. Quienes somos expertos en joyas y tenemos conocimientos de gemología sí los utilizamos de la manera adecuada, y además nos afanamos en divulgar los aspectos clave para el buen conocimiento de los diamantes. Por eso trato a continuación la diferencia entre diamante y brillante.

¿Qué diferencia hay entre diamante y brillante?

Para saber qué diferencia hay entre diamante y brillante hay que remitirse a un aspecto fundamental: la talla. Recuerdo a los lectores que este es uno de los cuatro parámetros fundamentales que miden la calidad de un parámetro, junto a la pureza, el peso y el color. Todos ellos, por sus siglas en inglés, son conocidos como las cuatro “c”.

El término “diamante” hace referencia a la piedra preciosa en sí misma, mientras que el de “brillante” solo designa a la forma de tallado que resulta la más apreciada. Aunque no sepas mucho sobre diamantes, seguro que estás familiarizado con la forma, pues es así como se le representa en más ocasiones en la cultura popular: redondo por arriba y triangular en la base, ideal para luego ser insertado en una joya como la alianza de brillantes de oro blanco o el anillo de zafiro y brillantes que tenemos en Moret. Auténticas joyas dignas de momentos clave como el compromiso o la boda.

Esta forma de tallar el diamante consigue sacar el máximo partido a su belleza natural, pues refleja la luz y dota el interior de vida. El diamante bien cortado con 58 caras, que guarda las perfectas proporciones y simetría y ha sido perfectamente pulido, es brillante. Otras formas también apreciadas, sin embargo, son princesa, marquise, pera o corazón, dignas igualmente de momentos especiales.

¿Es más caro un brillante o un diamante?

Un buen profesional no te dará una respuesta categórica a esta pregunta antes de evaluar y tasar la pieza. Un brillante es un diamante que, como te decía, ha sido tallado de una manera específica. La talla influye en el precio final, sí, pues esta interviene directamente en el brillo y, cuando se trata de un diamante transparente (los más apreciados), se valora su resplandor.

Pero un brillante solo cumple con uno de los tres parámetros a evaluar, hay que mirar los demás: ¿cuánto pesa? ¿Cuál es su pureza? ¿Qué tono exacto tiene? Todo ello determinará su valor, y no solo la talla.

¿Merece la pena comprar brillantes?

Insisto: depende del resto de cualidades de la pieza, aunque también del uso que se le vaya a dar. Si es personal, si la joya va a simbolizar algún momento especial como el compromiso, la boda o un regalo familiar que se heredará por generaciones, entonces sí, merece la pena.

Si se quiere tomar como inversión y vender la piedra preciosa esperando su revalorización, entonces habrá que mirar al estado del mercado y temas clave como la fiscalidad, pues también intervendrá en las ganancias.

En definitiva, la diferencia entre un diamante y un brillante reside en la talla: un brillante es un diamante que ha sido tallado de una manera específica, que resulta ser la más valorada si la ejecución es la correcta. Eso sí, no es el único factor que influirá en su valor, pues el peso, la tonalidad y la pureza también resultan determinantes.

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