Diamantes: cómo calcular su precio

Diamantes: cómo calcular su precio

Me encuentro a menudo con personas que quieren saber el precio de diamantes que guardan en casa, como un tesoro que les regalaron o han heredado de abuelas y madres. Está claro que, en ese caso, interviene el valor sentimental de la joya: vale muchísimo porque la percibimos como única.

Pero para valorar diamantes y hacerlo bien no solo hay que eliminar cualquier atisbo de subjetividad, sino tener conocimientos de gemología y estar especializado en esta piedra preciosa. Y es que mientras tasar otras piezas como el oro resulta fácil, pues solo hay que hacer comprobaciones con ácido, el diamante es mucho más complicado.

El valor de los diamantes: las cuatro “c”

Los parámetros en los que se ha de basar un tasador para considerar el valor de un diamante son cuatro: “carat”, “clarity”, “colour” y “cut”, esto es, peso, pureza, color y talla.

Las 4c del diamante

Cada parámetro tiene asociado una medida y un rango. El peso, para empezar, se mide en quilates métricos, para cuya expresión se utiliza la abreviatura “ct” y no “k”, que se usa para definir la pureza del oro. Existe relación entre el tamaño y el peso, claro, y por lo general un diamante de tres milímetros pesa 0.1 ct. Uno que pese 5.2 mm suele pesar unos 0.5 ct, y uno que llegue a los 6.5 mm alcanzará el quilate. Cuanto mayor es un diamante, mayor será el precio por quilate si el resto de características se mantienen.

La pureza, por otra parte, mide los defectos o inclusiones de la estructura. Vistos a la lupa y valorados, se les asociarán las letras de una escala como indicativo de la pureza. Por ejemplo, FL e IF corresponden a “Flawless” e “Internally Flawless”, esto es, sin marcas ni inclusiones a la vista de una lupa 10X o sin inclusiones visibles bajo el mismo instrumento. En cuanto a la forma de influir en el precio, hay que considerar que los diamantes más puros, con menos inclusiones, son cada vez más difíciles de encontrar, por lo que costarán más.

En cuanto al color, hay que tener en cuenta que no solo es transparente, sino que existe toda una escala de posibilidades: desde el transparente puro al amarillo claro pasando por azules, rojos, rosas, verdes, etc. Es un factor que tiene bastante incidencia en el precio, pues es de los que mejor se perciben a la vista. Los que más se valoran son los transparentes, sin color.

La talla, por otra parte, es la forma del diamante. Según cómo se haya tallado, tendrá ciertos ángulos y proporciones que le harán reflejar más o menos la luz, lo que incide en el brillo. Puede ser redondo, cuadrado, en forma de lágrima o rectangular, entre otros, siendo la primera forma la más popular y demandada por su brillo. Sus costos de fabricación son elevados, lo que también influirá en el precio.

Cuando se gradúa el diamante, considerando los parámetros anteriores, hay que remitirse a las tablas Rapaport, que recogen la cotización del diamante en dólares con relación a esos parámetros. Estas, además, se actualizan mes a mes para ajustarse al mercado y la bolsa del diamante.

Además hay laboratorios como el Instituto Gemológico Español que ofrecen el servicio de tasación de diamantes y aportan un certificado.

El problema de estos servicios es que tienes que mandar la pieza por correo, mientras que si encuentras un tasador de joyas en Valencia que sea de confianza, lo puede hacer delante de ti.

Como decía, es un trabajo para el que hay que estar preparado, pero lo importante es tener claro que en el precio de un quilate de diamante no solo intervendrá el peso, sino también la claridad, el color y el corte.

Las ventajas de una tasación profesional

El buen tasador de joyas sabe valorar los materiales de los que está compuesta, advirtiendo si se trata de piedras preciosas o semipreciosas, pero evaluando también su valor histórico. Lo hará poniendo en liza sus amplios conocimientos y utilizando los materiales que tiene a su alcance, con los que no cualquier persona está familiarizada. Pero, sobre todo, lo hará con total discreción, respeto y profesionalidad.

No solo se trata de aprender cómo saber el precio de un diamante, sino de lo que se puede hacer tras la tasación. Como profesional, doy distintas posibilidades: la venta, el desmontaje para la utilización de las piedras en otro diseño, la restauración, la adaptación de tamaño y forma o el contacto con inversores interesados. Mi trabajo es asesorar, la decisión es tuya.

Tasación de joyas

Con todo, considero que saber el precio de los diamantes es una tarea metódica que requiere, además de conocimientos, mucha honestidad. Hay que valorar los parámetros principales, que son el peso, la pureza, el color y la talla, pero también el valor histórico y las circunstancias del mercado. Lo mejor, por tanto, es ponerse en manos de un tasador profesional.

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